Baja glucosa aporta agresividad a las discusiones de pareja

Una investigación realizada por científicos, en colaboración con la Universidad de Ámsterdam, indicó que tener niveles bajos de glucosa en la sangre provoca más discusiones de pareja y enfrentamientos.

“El autocontrol requiere de energía en forma de glucosa en sangre y cuando esta se agota puede ocasionar una erosión de dicha capacidad”, señala Brad Bushman, autor principal del estudio.

El experimento se realizó con 107 parejas durante 21 días. En este tiempo midieron la cantidad de glucosa en la sangre dos veces al día. Al final del experimento las personas con menores niveles de glucosa en sangre tenían más ataques de ira con su pareja. 

Fases del experimento

A cada miembro de las parejas se les entregó  un muñeco de vudú que representaba a su pareja y 51 alfileres. Al final de cada día del experimento, debían insertar entre 0 y 51 alfileres, dependiendo de lo enfadados que estuvieran con su pareja; Evidentemente sin que su pareja fuera notificada de esto.

Los resultados revelaron que cuanto más baja era la cantidad de glucosa en el individuo, más alfileres clavaban en el muñeco que representaba a su pareja. “Esta asociación se manifestó incluso cuando previamente habían afirmado mantener una buena relación”, explicó Bushman.

Tras los 21 días las parejas fueron llevadas a un laboratorio para realizar la segunda fase del experimento.

En esta segunda etapa del experimento las parejas fueron sometidas a una “competencia” entre ambos –aunque el oponente era en realidad una computadora–. La tarea consistió en ver quién era capaz de pulsar más rápido un botón; El ganador de cada una de las 25 partidas podía controlar el volumen y la duración de un molesto sonido que su pareja escucharía a través de unos audífonos. En realidad, siempre se les dejaba ganar la mitad de las veces a fin de observar su comportamiento al controlar los sonidos molestos que podría transmitir a su pareja.

“Dentro de los límites éticos del laboratorio, les dimos a los voluntarios un arma que podían usar para molestar a sus parejas con ruidos desagradables”, añade Bushman.

En esta fase se notó que las personas con menores índices de glucosa en las noches enviaban sonidos más altos y durante mayor tiempo a su pareja.

Quizás con esto se puedan justificar los comportamientos de las personas cuando tienen hambre y, sin motivo, están molestos. También es importante para el personal de la salud estar atentos ante esta característica, pues de ser así podremos evaluar a los pacientes de mejor manera y no dejarnos llevar por aquellos “malos tratos” que recibimos de parte de los mismos. 

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